En la mañana del 23 de julio de 2026, los residentes del Barrio La Soledad, ubicado en Juchitán, Oaxaca, decidieron cerrar la carretera federal 190, una vía crucial que une la capital del estado con la región del Istmo de Tehuantepec. Esta acción se tomó como una medida de presión para exigir el restablecimiento del servicio de agua potable, el cual ha estado ausente en la comunidad por más de tres meses, afectando gravemente a numerosas familias de la zona.
Los habitantes de la Cuarta Sección han manifestado su creciente frustración ante la falta de respuesta por parte de las autoridades tanto municipales como estatales, quienes no han logrado resolver el problema que afecta a la población. Ante esta situación insostenible, los vecinos optaron por utilizar el bloqueo de la carretera como una estrategia para visibilizar su demanda y forzar a las autoridades a actuar en su favor, buscando así una solución inmediata a la escasez de agua.
La protesta comenzó alrededor de las 8:00 horas en un punto conocido como «El Caracol», ubicado en el kilómetro 246 de la carretera federal 190, en el tramo que conecta Jalapa del Marqués con Tehuantepec. Este bloqueo ha generado obstrucciones significativas en el tránsito hacia la ciudad de Oaxaca, de acuerdo con reportes de las autoridades de Protección Civil, quienes están monitoreando la situación.
La continuidad de esta movilización se produce en un contexto donde otros problemas sociales también están aflorando en el estado, como lo evidencian los recientes acontecimientos de violencia, incluyendo la condena al asesinato del periodista Alejandro Leyva, que ha conmocionado a la comunidad periodística del Istmo. La tensión social parece estar en aumento, ya que los habitantes de La Soledad exigen atención gubernamental urgente para sus necesidades básicas.
Además, las protestas en la región no se limitan a la carretera federal, ya que durante el mismo periodo se han reportado acciones de toma de cinco organismos operadores de la Comisión Estatal del Agua, lo que sugiere un descontento generalizado acerca de la gestión del agua en Oaxaca. Este clima de incertidumbre y descontento social resalta la necesidad de un diálogo constructivo entre las autoridades y la ciudadanía para abordar las deficiencias en los servicios públicos esenciales.





