El periodista Alejandro Leyva, conocido por su labor en la columna El Zumbido del Moscardón, fue víctima de un ataque armado en San Pablo Etla, Oaxaca, esta mañana. El incidente tuvo lugar en un comedor cercano a su hogar, donde Leyva fue asesinado por individuos que se desplazaban en motocicleta. También se reportó que una mujer fue herida durante el ataque y recibió atención médica de emergencia en el lugar.
Leyva, quien había sido director de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (CORTV) durante la administración del exgobernador Alejandro Murat, era un reconocido crítico de la gestión gubernamental, denunciando en sus escritos casos de corrupción y abuso de poder. Su muerte ha generado una fuerte reacción en el gremio periodístico de Oaxaca, que ha expresado su consternación y exigido justicia para el comunicador asesinado.
Tras el ataque, las autoridades de seguridad acordonaron el área, mientras que la Fiscalía General del Estado de Oaxaca ha iniciado una investigación para esclarecer las circunstancias del crimen y localizar a los responsables. Este asesinato marca un trágico hito en la historia del periodismo en la región, sumando 16 asesinatos de periodistas en Oaxaca, un problema que ha generado un clima de inseguridad en el ejercicio de la libertad de expresión.
En una de sus columnas, Leyva había compartido que había recibido amenazas debido a su trabajo periodístico, un hecho que resalta los riesgos que enfrentan los comunicadores en su labor diaria. En su publicación del 19 de noviembre del año pasado, enfatizó la importancia de no permanecer en silencio ante la corrupción, señalando que callar equivale a ser cómplice de los abusos del gobierno, lo que refleja su compromiso con la verdad y la justicia social.
El Gabinete de Seguridad del estado ha prometido brindar todo el apoyo necesario para avanzar en la investigación del homicidio de Leyva, asegurando que el caso no quedará impune. La administración estatal ha condenado enérgicamente el asesinato, reafirmando su compromiso con la protección de la libertad de expresión y la necesidad de una investigación exhaustiva que esclarezca los hechos y lleve a los culpables ante la justicia, destacando que ningún acto de violencia puede justificar la crítica al poder.





